La Iglesia necesita volver a ser protestante
1-¿Qué es contracultura?
Como dice el propio término, la contracultura es un conjunto de movimientos contrarios a la cultura dominante, a la cultura impuesta por las élites. En todo tiempo, las sociedades siempre tuvieron una reacción que puede ser considerada como de contracultura. Sin embargo, el término fue integrado a partir de la década de 60, principalmente en el mundo occidental y después de la segunda mitad de la guerra mundial para identificar movimientos de insatisfacción y de rebeliones de jóvenes. Cuando hablamos de contracultura, nos referimos a las reacciones de jóvenes del siglo XX contra la cultura dominante.
2- ¿Por qué es importante comprendamos la contracultura?
Para entender mejor la evangelización de los grupos urbanos, es necesario entender lo que es contracultura y como ella influenció y modificó la vida de las personas en las últimas décadas. Necesitamos entender los conceptos urbanos de “tribus”, para poder alcanzarlas; además de eso, debemos estar atentos a la realidad de los diferentes grupos que conviven en las metrópolis. En la mentalidad tradicional evangélica, infelizmente son considerados como “salvos” sólo aquellos que se adaptan a los conceptos culturales y morales de los miembros de los grupos religiosos.
Para hablar de contracultura, necesitamos analizar si nuestro pensamiento evangélico está cimentado en la “Palabra de la Vida” o en una cultura europea del siglo XIX, traída por los primeros misioneros.
3-Hablando de cultura dominante, hablamos también de muchas convenciones establecidas por ellas en la sociedad. Si nace un bebé del sexo masculino, con certeza, sus ropitas serán azules; si fuera niña, serán rosas. Se estableció que el azul es cosa de hombre y que rosa es cosa de niña. Ese simple ejemplo revela una “tela” mucho más compleja de nuestra sociedad relaciona estética a la personalidad. ¿Cómo usted ve eso? ¿Cómo la contracultura rompe con esos padrones?
Una de las mayores contribuciones de la contracultura es quebrar tabúes – prejuicios y paradigmas que no tienen sentido para una generación. Los movimientos reciben “muchas pedradas” pero, algún tiempo después, las generaciones después, recogen los frutos del trabajo. La herencia que la cultura hippie dejó para el mundo entero en relación a las formas de vestir es un ejemplo de eso: las estampas, las ropas coloreadas… Hombres que hoy usan ropas con estampas de flores… Eso son conquistas que la contracultura posibilitó, quebrando imposiciones estéticas de una época. ¿Quién dice que un color pertenece a un sexo y otro color al otro? ¿Quién determinó eso? Cada cosa tiene los significados que nosotros le conferimos. La contracultura ha estado trabajando, rompiendo y transformando significados.
4-Usted cree que los movimientos de contracultura contemporáneos son tan fuertes como fueron en algunas décadas atrás. ¿Por qué?
No diría más o menos fuerte. No hay nada nuevo bajo el sol. Lo que vemos son otras generaciones surgiendo y nuevas formas de manifestar la insatisfacción. ES claro que hoy el cuadro es un poco diferente del que encontrábamos hace 15 años. Cuando comenzamos a trabajar con las tribus urbanas, teníamos “cada mono en su rama”. Hoy la gente tiene una mezcla de pensamientos muy grande. Algunas manifestaciones son bien características, pero de modo general no existen más barreras para separar diversos pensamientos. Todo está medio mezclado… No hay cómo comparar, son momentos diferentes. Entre las diversas manifestaciones de contracultura, vemos semejanzas entre uno y otro y a la vez situaciones que pensábamos ser impensables.
5-Generalmente los movimientos de contracultura tienen una postura política propia, una conciencia política, cultural y social. ¿Cuál es la importancia de la iglesia también es tomar conciencia por lo que está “fuera” o de lo que va además de ella misma?
Algunos movimientos tienen una conciencia política y social, otros no; algunos tienen una conciencia más fuerte y otros ya viven un proceso de completa alienación. La cuestión política, como la cuestión estética, que ya comentamos, nos recuerda mucho a lo que la Biblia dice sobre “las piedras clamando”. Hay muchos movimientos haciendo lo que la Iglesia debería haber hecho. El surgimiento del rock en la década del cincuenta, por ejemplo, fue muy importante para unir jóvenes blancos y negros. En la década del 60, el movimiento hippie quebró todo tabú contra lo diferente, contra el extranjero… En toda película la pieza que tiene como “plan de fondo” la filosofía hippie vemos el negro, el blanco, los orientales, todos juntos. Vemos una diversidad étnica colocada en un mismo “pie de igualdad”.
6-“Los movimientos de contracultura hicieron lo que la iglesia debería haber hecho”. Comente un poco más sobre eso:
En verdad, lo que estoy diciendo es que la iglesia se hizo evangélica y dejó de ser protestante. Jesús habla que bien aventurado es aquel que tiene sed de justicia. La gran parte de las iglesias, sintiéndose bien, sintiéndose confortables consigo mismas, se hicieron insensibles a las injusticias del mundo. Algunos movimientos de contracultura deberían servir como espejos para orientarnos; son movimientos externos que van a protestar lo que nosotros, como iglesia deberíamos estar protestando. Los punks, por ejemplo, aquí en Bello Horizonte (Brasil) vindicando contra la terrible condición de vivienda en los centros urbanos. Vemos personas conectadas a los movimientos de contracultura participando de debates, de los enfrentamientos sociales mientras la iglesia está fuera de eso. La iglesia brasileña vistió todo el pensamiento neoliberal como un guante. No hay una comprensión o una insatisfacción con lo que está sucediendo allá fuera. Hay una falsa espiritualización como si aquellos que sufren las injusticias lo hicieran, porque aún no tuvieron fe o porque aún no pagaron un propósito para alcanzar una benevolencia de Dios.
7-Afirmando eso, ¿cómo la Iglesia puede rescatar esa actuación perdida en la historia?
La Iglesia necesita volver a ser protestante. La iglesia necesita clamar contra la prostitución infantil, contra la explotación sexual del niño y adolescente. La iglesia necesita clamar por los tantos niños y adolescentes que están en los orfanatos y que nunca son adoptados. Necesitamos actuar. Las parejas homosexuales están locos para adoptar niños y los creyentes no. Ellos quieren adoptar, dar cariño, atención y la iglesia no quiere. No vemos en la iglesia una campaña para donación de sangre. Cuántos jóvenes en nuestras iglesias son potencialmente excelentes donantes de sangre… Sin embargo, preferimos quedar ajenos a lo que sucede en el mundo, pensando y actuando solamente cuando algo va a doler en nosotros, cuando podemos ser perjudicados.
8 –Deje una palabra para los lectores de la TG Magazín
Muchos procesos en la vida humana son eternos, todas las generaciones vivieron. Pero hay procesos que están en una transformación muy rápida, principalmente en los aspectos culturales. Si nosotros no queremos encarar la experiencia, muchas veces dolorosa, de acompañar el ritmo de las transformaciones, corremos el riesgo de, como iglesia, perdernos el “tranvía” en la historia. Corremos el riesgo de no saber más dialogar con las generaciones y de no saber más hablar el lenguaje de los jóvenes. La palabra descrita en Romanos 12 es una palabra maravillosa, pues habla de transformación de mente. Ella necesita ser encarada en todos los procesos de nuestras vidas.
Publicado en Facebook el 06 de julio a las 9:26