Comprometido hasta el cuello
Josué 3:1-17
Desde antes que Moisés muriera el pueblo de Israel permanecía asentado cerca de Sitim. Pero ahora bajo la dirección de Josué se levantaría y caminaría hacia el rio Jordán.
I. AVANZANDO HASTA EL RIO JORDAN (Josué 3:1-6)
Desde Sitim hasta el rio Jordán son aproximadamente 5 kilómetros y la población de Israel ya era casi de 1 millón de personas incluyendo mujeres y niños. Con esa movilización de gente, Josué pudo mirar que el pueblo de Israel estaba dispuesto a pagar el precio por hacer suya la promesa de Dios de recibir una tierra nueva.
Josué dio instrucciones por medio de unos oficiales de que los sacerdotes levitas tomaran el Arca del pacto y la llevaran rumbo al Jordán. Además que debería haber una distancia de 900 metros entre el pueblo y el Arca del pacto. El Arca representaba la presencia de Dios y la distancia la separación entre la Santidad de Dios y la naturaleza del hombre. Por eso es que eran sacerdotes los que llevaban el Arca, ya que ellos seguramente debieron purificarse antes de tocar el arca. El Arca era una representación física del Dios que no veian.
Josué también le dice al pueblo “Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas”.
¿Sería que Dios no puede hacer maravillas fuera de lo que es santo?
2 Timoteo 2:21 dice:
“Si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra”.
En ese tiempo santificarse incluía el lavado de sus cuerpos e incluso de sus prendas.
Para el pueblo de Israel era necesario tener evidencias de las cosas. El arca para representar a Dios, el baño y las ropas limpias para representar pureza, el cilicio y las cenizas en su cuerpo para representar tristeza, culpa o depresión. Incluso para orar, lo hacían en público para que fuera notorio.
¿Estamos satisfechos con parecer limpios y santificados? (Hebreos 9:13-14)
Es la sangre de Cristo la que nos purifica de toda maldad y nos hace útiles para las obras de Dios.
II. “EL DIOS VIVIENTE ESTA EN MEDIO DE VOSOTROS” (Josué 3:7-13)
Dios había decidido engrandecer a Josué desde ese momento con la intención de que el pueblo supiera que respaldaba a Josué tanto como respaldo a Moisés y le dice al pueblo que el arca cruzara el rio de forma milagrosa y que así ellos sabrán que Dios está con ellos y que echará fuera a sus enemigos. Los sacerdotes metieron un pie a la orilla del agua y el agua se detuvo más arriba y dejo en seco el paso al Arca del pacto y pasaron los sacerdotes y todo el pueblo de Israel paso seco.
Josué dejo en claro que este hecho milagroso era obra de Dios cuando dijo “Acercaos y escuchad las palabras de Jehová nuestro Dios”. A pesar de que el Arca del pacto venia delante de ellos, Dios les dio un milagro como evidencia de que el no solo estaba con ellos sino que pelearía por ellos echando fuera a sus enemigos.
Muchos de nosotros estamos esperando milagros para poderle creer que Dios está ahí, que Dios cumple sus promesas. Le decimos, Dios si tú haces que pase un perro, me mire, se pare en dos patas y me ladre, es que quieres algo de mí. Y cuando sucede, lo primero que dice uno es ¡Dios dime si lo que vi hacer al perro viene de ti!.
Hebreos 11:6 dice:
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”
III. PASARON EL RIO EN SECO (Josué 3:14-17)
Cuando los pies de los sacerdotes tocaron el agua esta se detuvo y paso el pueblo de Israel en seco mientras los sacerdotes y el arca estaban en medio del rio. Hasta que pasaron todos, hasta ese momento los sacerdotes y el Arca continuaron cruzando.
Hay que destacar dos cosas. En esa época del año el Jordán estaba crecido y era casi imposible pensar en cruzar el rio. El simple hecho de pensar en poner un pie a la orilla del agua ya implicaba meter prácticamente medio cuerpo al agua. Los sacerdotes lo hicieron, Josué les hablo en nombre de Dios y les dijo que dieran el paso al rio, ellos podían ver que estaba profundo y sentir miedo, pero ellos llevaban el Arca en sus hombros. Tenían ellos una responsabilidad a cuestas.
La segunda cosa a destacar es que ellos permanecieron hasta que todo el pueblo cruzo, pudieron ver con sus propios ojos, como el agua se amontonaba para dejarlos pasar.
Tal vez el miedo les hizo pensar que se les vendría encima, que morirían ahogados, con el paso del tiempo el Arca se sentía más pesada, y era mucha gente la que tenía que cruzar. Pero permanecieron hasta que el último había cruzado y después continuaron por que entendieron que quien sostenía el agua era Dios con su poder.
¿Cómo actuamos nosotros ante las tareas que Dios no da?
Evadimos la responsabilidad buscando excusas como el que no somos aptos, no tenemos el don o no nos alcanza el tiempo.
2 Corintios 9:8 dice:
“Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;”
CONCLUSION
Dios obra milagros a través de nosotros cuando nosotros estamos santificados al ser limpiados por la sangre de Cristo Jesús, aceptando la existencia inminente de Dios y entendiendo que es por medio de su poder y no por nuestras aptitudes que los milagros suceden.
Hagamos hoy un compromiso con Dios, comprometámonos a servirle activamente y seamos útiles en las manos de Dios.
Expositor: Óscar Rubén Martínez Sánchez